LOS DÍAS CONTADOS

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Un año que ni tan mal

«Sigue usted libre de metástasis», te comunicó con firmeza el oncólogo Mariano Ponz, ayer, día dos de octubre. Un año antes, el primero de octubre de 2024, un análisis de sangre en el Hospital Universitario Central de Asturias había puesto a la doctora de digestivo María Eugenia Lauret sobre la pista del cáncer, que tras la biopsia practicada en la «Universitaria» de Navarra

© Misael Campo| 03 octubre 2025|LOS DÍAS CONTADOS|

¿Luchar? Cómo y contra quién

No entiendes qué significa luchar en relación con el padecimiento de un cáncer. A menos que el verbo luchar equivalga a someterse al tratamiento, alimentarse bien, dormir lo suficiente e intentar llevar una vida metódica. O implique, como en tu caso, avezarse a una paciencia estricta, amaestrar una tranquilidad de pachorra e incentivar un buen humor al alza (y cuanto más negro, más nutritivo).

© Misael Campo| 30 septiembre 2025|LOS DÍAS CONTADOS|

Trato y tratamiento

Siendo imprescindibles los tratamientos, con su ceñuda cruz de malos tragos, para seguir en la brecha (y sobre todo el azar, no te cansarás de repetirlo), es en el trato humano que te dispensan en la Clínica Universidad de Navarra y en el Instituto de Medicina Oncológica y Molecular de Asturias donde percibes con agradecida admiración la cara sonriente de un afecto sincero y en cantidades industriales.

© Misael Campo| 21 septiembre 2025|LOS DÍAS CONTADOS|

Entre el «tic» del reloj y el «tac» de Pamplona

No hay descanso para ti, no hay tregua para tu páncreas. Esta vez, has elegido el Instituto de Medicina Oncológica y Molecular del Hospital Centro Médico de Asturias, y estás a sólo una de culminar veintiocho sesiones de radioterapia para carbonizar las células cancerígenas (y las que no: todas van en el lote) en rigurosa concomitancia con quimioterapia por vía bucal para seguir envenenando a las más rebeldes de la tribu insurrecta.

© Misael Campo| 09 septiembre 2025|LOS DÍAS CONTADOS|

Admítelo

Jamás volverás a ser el que fuiste hace sólo dos telediarios. Y no tanto por lo que vas dejando atrás: adiós a las guitarras nocherniegas, adiós al güisqui viejo, adioses a chaquetas, pantalones y camisas que te quedan demasiado holgados (por no decir enormes), a libros que no tendrán otra oportunidad, zarzuelas que no saldrán de la carátula, almuerzos que no podrás yantar, cafés de pico fino, con un golpe de clavo y de canela, que se alejan del trajín de los pocillos, sino por lo que ves delante de tus ojos, que es como presenciar lo nunca visto.

© Misael Campo| 02 julio 2025|LOS DÍAS CONTADOS|

Lo que se masca

A las ocho en punto de la mañana recorres las arterias del encierro, desde la cuesta de Santo Domingo hasta el portón de toriles de la Monumental. Ya falta menos para que estalle el chupinazo y explote el jolgorio, para que el vértigo retorne a las calles abarrotadas y los mozos a las carreras a todo trapo (torbellino en blanco y rojo de apretaduras, forcejeos, topetazos, resbalones, montoneras), para volver a citarse con el peligro bienquisto en la curva de Mercaderes con Estafeta o en el tramo de Telefónica o en el callejón de la plaza…

© Misael Campo| 21 junio 2025|LOS DÍAS CONTADOS|

«Un paso más»

La noticia no «te ha pillado por sorpresa, ni has llorado ni te has preguntado por qué a ti» (estabas prevenido: en 1990 te advirtieron de que eras un firme candidato). Ha pasado un año, por tus cuentas, de la irrupción del carcinoma (comenzaste a adelgazar de forma alarmante), siete meses desde el diagnóstico (ante el ascenso a las nubes de tus marcadores tumorales, la especialista en aparato digestivo mostró más dificultades para comunicártelo que tú en admitir el veredicto sin contemplaciones: tu presentimiento se ratificó como escabrosamente cierto),

© Misael Campo| 17 mayo 2025|LOS DÍAS CONTADOS|

Aprender a morir

Te has detenido en la muerte con harta frecuencia. La has visto retratada en el rostro de tus colegas de ensayos clínicos, del mismo modo que ellos deben de verla esculpida en la escualidez demacrada del tuyo. En sus preámbulos suele tener el gesto enflaquecido y las carnes enjutas, pero en su colofón no porta una guadaña al hombro ni cubre la cabeza con la pañoleta de una vieja enlutada.

© Misael Campo| 05 mayo 2025|LOS DÍAS CONTADOS|

¿No hay quinto malo?

Un quinto de la tarde, Bailador, destripó a Joselito en Talavera: otro quinto, Islero, acabó con Manolete en Linares; y a ti te matará un morlaco, de nombre Adenocarcinoma, en Dios sabe en qué turno y en qué albero (salvo que te dé matarile por anticipado un accidente cardiaco, un percance cerebrovascular o un encharcamiento pulmonar mismamente). Antes de la brega con el número cinco de tu lote, que no ha conseguido rematarte del todo por ahora, de esa quimera de la quimioterapia que es igual que un rejón ardiendo en los lumbares, los semblantes del equipo dirigido por el oncólogo navarro muestran una sorpresa luminosa, como un sol recién pintado sobre el tendido de la «Monumental Pamplonesa».

© Misael Campo| 10 abril 2025|LOS DÍAS CONTADOS|

Adioses

Acudiste a Madrid envuelto en la certitud de que La del Manojo de Rosas sería el último título que presenciarías en el viejo coliseo de la calle Jovellanos. Fue una decisión difícil. Casi un año antes habías invitado a la representación a un puñado de allegados y te reconcomía la contingencia de tener que cancelar la [...]

© Misael Campo| 23 marzo 2025|LOS DÍAS CONTADOS|