Tanto que agradecer
Decía André Maurois que siempre ocurre lo inesperado. Sucede que te queda la mitad de la enfermedad que tenías antes de sonar el clarín del tercer paseíllo en la «Monumental Universitaria» de Pamplona, aunque la mitad latente (rehúyes refocilarte en el engaño: la cornada sigue siendo muy grave) baste para darte la puntilla. Agradeces con comedimiento [...]