Ciertos acrósticos inciertos

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Capítulo 14

Es sábado y la señora Magnolia vendrá a las 9 de la mañana para darse a las tareas domésticas de tu casa. Antes, con la música de fondo de «Las cuatro estaciones» de Antonio Vivaldi, ojeas los titulares de la prensa digital, terminas de leer las últimas páginas de la novela «Otra vida» de Per Olov Enquist y sales a caminar por el Parque de Invierno. Es un trecho de algunos kilómetros que pateas a buen paso tanto para ir como para volver.

© Misael Campo| 09 diciembre 2016|Ciertos acrósticos inciertos|

Capítulo 13

Se oye por megafonía el aviso que ruega apagar los teléfonos, prohíbe tomar imágenes y realizar grabaciones e informa del arranque de la representación, cuando alcanzáis la fila 9 del patio de butacas y ocupáis las localidades 26 y 28 del pasillo lateral. Apenas un bisbiseo para esbozarle el argumento a Sofía, con la sala en penumbra desvaneciéndose en tinieblas, mientras en manos del concertino la orquesta se acorda en el foso.

© Misael Campo| 02 diciembre 2016|Ciertos acrósticos inciertos|

Capítulo 12

Hace 21 años que se fue tu mujer. Sucedió el 16 de octubre de 1994, como hoy, 16 de octubre de 2015, es la función de «Nabucco» que vas a presenciar con Sofía en el teatro Campoamor. Tras dar por amortizado el día ayer, en aras de espantar la resaca del atracón de güisqui y recobrar los pulsos de la pancreatitis aguda que sólo convergieron en tu sueño perturbador, has dormido a pierna suelta, no te duele nada que...

© Misael Campo| 25 noviembre 2016|Ciertos acrósticos inciertos|

Capítulo 11

Estás sentado a la barra de una coctelería, con un puro en la mano izquierda y un vaso de güisqui medio vacío en la otra. El camarero está frente a ti pero tú no consigues reconocer su rostro.
–¿Le pongo otro, señor Cano?
–Sí, échame uno más, ya sabes, doble y con tres piedras de hielo. Y de paso avisa al notario para cambiar el testamento y al cura para que traiga los santos óleos. ¡A ver! ¿Estado de cuentas?...

© Misael Campo| 18 noviembre 2016|Ciertos acrósticos inciertos|

Capítulo 10

–Ya tengo las entradas para el «Nabucco» del viernes –le dices a Sofía cuando te sirve el café solo, muy cargado y con mucho hielo que le acabas de pedir.
–En seguida hablamos –te contesta en voz baja. Cuando salgas a fumar me escaqueo un minutito, ¿vale?
Poco después continuáis el diálogo a las puertas de la cafetería. Tienes que ir al grano, porque será una conversación forzosamente breve....

© Misael Campo| 11 noviembre 2016|Ciertos acrósticos inciertos|

Capítulo 9

Amanece el domingo. Has tardado en conciliar el sueño. Pero a las siete de la mañana saltas de la cama, fumas un cigarrillo y te preparas un buen tazón de café. Luego le tecleas un mensaje: «Muchas gracias, querida Sofía, por tu visita, tu cortesía y tu franqueza. Muchas gracias por tu ternura y tu dignidad. Muchas gracias por ser como eres. Muchas gracias por ser, sin más. Mi mayor deseo es que vuelvas a ser feliz. Hoy, además de adorarte, te admiro. Un besín, mc»...

© Misael Campo| 04 noviembre 2016|Ciertos acrósticos inciertos|

Capítulo 8

Estabas seguro. Sabías de antemano que un fugaz revolcón sobre las sábanas de raso de la alcoba en penumbra, arrancándoos la ropa a cuatro manos, derramándote en los más íntimos resquicios de su piel como se desborda por el cuello de una botella de cava la espuma burbujeante al saltar por el aire el corcho que libera el exquisito licor dorado, no podría saciar la pasión desatada ni aun habiendo relamido uno por uno sus sabrosos encantos...

© Misael Campo| 28 octubre 2016|Ciertos acrósticos inciertos|

Capítulo 7

–Hemos llegado, es aquí –le dices al pasar bajo el dintel de la puerta y al encenderse de modo automático los tres óculos del espacioso salón que derraman su luz sobre otros tantos pedestales de hierro envejecido, labrados a conciencia por un forjador artesano y coloreados a mano por una artista pintora. Las peanas están escoltadas por una fotografía vertical de gran tamaño, anclada a la pared de estuco veneciano

© Misael Campo| 21 octubre 2016|Ciertos acrósticos inciertos|

Capítulo 6

«Me has abierto la puerta de tu corazón», te reconoce Sofía en un correo electrónico. Y entonces decides abrirle la de tu casa al calor de una cena íntima. Deseas que descubra tu mundo interior, el espacio que habitas, la estancia en la que duermes, la mesa sobre la que escribes, ese refugio de claroscuros en el que cada rincón, cada pintura, cada escultura, cada fotografía, cada libro, cada antigualla habla a voces por ti y...

© Misael Campo| 14 octubre 2016|Ciertos acrósticos inciertos|

Capítulo 5

–Te has pasado veinticinco pueblos –te dice divertida cuando pone sobre la mesa el café solo, bien cargado y con mucho hielo, que acabas de pedirle apuntando a la máquina con el dedo índice nada más entrar por la puerta. –¿Por qué? –titubeas con simulada extrañeza, mientras ella no deja de sonreír. –No sé de qué me hablas –añades, un poco más bromista. Y le asestas con la risa ya proyectada en tu cara –¿Cuéntame…?

© Misael Campo| 07 octubre 2016|Ciertos acrósticos inciertos|