Adiós (muy triste) a mi apreciada cirujana
Fue en el viejo General de Asturias. Tu casquería empezaba a resquebrajarse y hubo que acometer la resección de lo que estaba atrofiado. Te rendiste a su bisturí y ella siguió vigilando tu salud durante los tres largos años en que la séptima planta del hospital se convirtió en tu segundo lecho. Entonces no sospechabais que, [...]