Durante demasiadas «Nochemalas» vaciaste botellas hasta el delirio y devoraste esta canción que esculpe con fidelidad tu degollina, aun con el margen de atestiguar un acierto mayor si únicamente cambiara la frase «un trago más para vivir» por «un trago más para morir». Tardaste mucho en aprender que el güisqui antes de matarte te destruye, que ese haraquiri lento impone el ritmo a su capricho, y que nadie se va al otro barrio hasta que le llega la hora. El origen de esta balada poco conocida -«Esta noche quiero brandy»-, que hunde su desgarro en la muerte brusca de la cantautora Cecilia a los 27 años, creada por su compañero sentimental Luis Gómez-Escolar e interpretada por Dyango conforme al expreso deseo del compositor, retrata con trazo fino la pérdida de tu mujer, que también «se fue cuando iba a darte un hijo», tu «primera Nochebuena en soledad» y todas las que vinieron en cadena. En 2020 lograste atravesar las navidades a palo seco y te saltaste el ritual, no fuera a tentarte el diablo, y hoy has vuelto a escuchar este canto de instigación a la bebida con la sed ya en suspenso y el vaso lejos de la mano. No, esta noche no quieres brandy, «buen amigo» ni una copa, no más, «que no hay como estar sereno», como bien previene Pipo Prendes en ese obsequio a la moderación titulado: «Que no te vendan milongas». Pues eso, un brindis de «hache-dos-o» y un buen trago de mesura.