Glandelocuente
1. adj. Elocuencia inflamada de quienes en vez de hablar en público con la plena lucidez de la mente parecen hacerlo con la cabeza del miembro viril. El líder político pronunció un discurso glandelocuente.
1. adj. Elocuencia inflamada de quienes en vez de hablar en público con la plena lucidez de la mente parecen hacerlo con la cabeza del miembro viril. El líder político pronunció un discurso glandelocuente.
No conozco mayores atropellos que la psicología positiva y la medicina preventiva. La primera nos obliga a ser felices; la segunda, a no enfermar.
–Siempre fuiste malo para hacer la guerra –volvió a repetirle su mujer, años más tarde, con una mezcla de provocación y renuncia en sus labios arrugados. Y, como entonces, él respondió sin inmutarse: –Sí, cariño mío, tienes toda la razón, déjame... déjame en paz.
–Te has pasado veinticinco pueblos –te dice divertida cuando pone sobre la mesa el café solo, bien cargado y con mucho hielo, que acabas de pedirle apuntando a la máquina con el dedo índice nada más entrar por la puerta. –¿Por qué? –titubeas con simulada extrañeza, mientras ella no deja de sonreír. –No sé de qué me hablas –añades, un poco más bromista. Y le asestas con la risa ya proyectada en tu cara –¿Cuéntame…?
Hoy es el día de la onomástica de Sofía y ayer tuviste que trasvasar varias dosis adicionales de cafeína para agarrarte a la rutina de tus tempranos amaneceres. Estabas cansado, habías pasado la madrugada en duermevela y tenías que estimular las neuronas descalabradamente somnolientas, tras el chocante vendaval que desencadenó dentro de ti el reencuentro con Carmela
Entre lo bueno y lo malo elijo indefectiblemente lo peor. Es el bálsamo para no sentirme nunca defraudado.
Si el gozo de los padres no se acaba, Ufanos de criatura tan preciosa, Sepan que en los mohines que aboceta Alos abuelos se les cae la baba, No busquen bisabuela más dichosa… Ay, qué locura, ¡la sobrina nieta! (Para Susana Campo Casas, que hoy cumple su primer año, a 28 de septiembre de 2016)
Mécese el chelo en dulce melodía Al acorde del músico que ama, Relumbra por doquiera la armonía, I nspira la batuta y la encarama: Asus pies el maestro es la maestría. . (Para María Rodríguez Verdugo, a 27 de septiembre de 2016, víspera de su cumpleaños)
Fue durante una cita a ciegas en la habitación de un hotel gaditano. En menos de dos minutos le soltó: –Pues ya ves, Alberto. Como te conté por correo me gusta ir al grano y adoro la sinceridad. Me llamo Nuria, tengo 48 años, soy divorciada, convivo con mis tres hijos y trabajo como directora de [...]
Cuando Otelo está estrangulando a Desdémona suena el teléfono. Congelas el vídeo en el punto culminante de la ópera y descuelgas. Al otro lado, una mujer pregunta por Mariana. La has reconocido por su timbre de voz y su peculiar dejo argentino. –No soy Mariana, soy Mario –le dices. Te pide ayuda. Diez minutos después le abres la puerta. La conociste hace dos lustros en un prostíbulo de Oviedo.