Reproche
–Aquí tiene sus braguitas, sus ligueros y su corsé. Son 267 euros. Y esta es la factura con su nombre y el comprobante bancario. Ha sido un verdadero placer atenderla. Vuelva cuando lo desee. Hasta pronto, señora... ¡Gracias! –Caballero, a ver si se entera. Odio tener que decir las cosas dos veces. No me llamo gracias… [...]