Naufragio
Rema, rema… Tú también morirás en la orilla
Rema, rema… Tú también morirás en la orilla
Y colorín colorado...
Arrojad mis cenizas en Estaca de Bares, que a lo mejor encuentro alguno abierto…
¡Hatajo de cotillas! Esta vez no estaba de parranda...
Ya no me daba la vida
Dejaos de letanías y cantadme de una vez el brindis de «La Traviata»
¿Quién dijo que no tenía donde caerme muerto?
Lo siento. No estoy para nadie
Oferta irresistible: restos a la venta en el interior
Mi existencia fue un desastre... hasta que dejó de serlo