Lo siento. Lo siento de corazón. Pero, hoy, tampoco tengo ganas, mi vida. Me duele muchísimo la cabeza y me estoy cayendo de sueño. Esa es la pura verdad, amor mío. Créemelo. Y total, por esperar a mañana… No parece que se vaya a acabar el mundo esta noche, ¿no crees? No te enfades, cariño. Te lo prometo. Nada más levantarme contrato a una limpiadora.