Se lo venimos contando desde que dio comienzo la temporada –sentenció con tajante pretenciosidad el locutor deportivo durante la retransmisión del último gran premio de la Fórmula 1. –Nuestro piloto ha ido dejando en la cuneta a todos los rivales y hoy va a convertirse en campeón del mundo por tercer año consecutivo. ¡Qué grande! ¡Qué carrerón! ¡Qué espectáculo! ¡Qué gozada! Le queda menos de un kilómetro para alzarse con la corona, va como un tiro, está que se sale –gritaba el comentarista con la voz entrecortada por la euforia­–. Y en la última curva, antes de doblar hacia la recta de meta, se salió.