1. adj. Amante empedernido de la ópera y la zarzuela que por el descomunal tamaño de su cabeza impide ver el escenario a quien ocupa la butaca de atrás. Me tocó sentarme detrás de un melónmano y no pude ver ni los decorados.
1. adj. Amante empedernido de la ópera y la zarzuela que por el descomunal tamaño de su cabeza impide ver el escenario a quien ocupa la butaca de atrás. Me tocó sentarme detrás de un melónmano y no pude ver ni los decorados.