Nadal se ha deslomado empuñando la raqueta y tú abrazado a un vaso de güisqui. Son dos formas, entre otras muchas, de acribillarse uno la anatomía. A ti te lo habían advertido y estás seguro de que a él también. Tanto sacrificio, tanto esfuerzo, tanto derroche, tanto tesón. A que le suena. Tú le has visto cojear en la pista y a ti te han visto arrastrándote por el suelo de un hospital. Cada cual en lo suyo, habéis sido insaciables, siempre pensando en la próxima, siempre queriendo una más. A él le gustaría seguir levantando copas y a ti vaciando botellas pero, ay, un dolor pejiguero os cruza un crudo revés y llega ese mal día en que no podéis restarlo. Para hacerte cargo de su tormento —media vida con un tiro en el pie—, dejas aquí la causa del tuyo —otra media con un cañonazo en el páncreas—. Empero, hay algo que no eres capaz de entender. Él ha alcanzado la gloria y se siente infeliz; tu te has ganado la ruina y la toleras muy ricamente. ¿Será Nadal uno de esos ganadores que nunca sabe perder? ¿Serás tú un perdedor nato que no te dejas ganar? Rafael: si tampoco lo tiene claro, pregúnteselo a ese tío de usted que parece tan listo.
¡Lo siento por ti, Ballantine’s!
¡Secaos las lágrimas, cocodrilos!
¡Es el finiquito, estúpidos!
Háztelo mirar. Verás qué poco te queda…
¡Id corriendo a mi casa! He dejado la ropa en lejía
Mucho peor que morirme fue mi forma de matarme
No fui nadie y nadie soy
De tumbo en tumbo vine a parar a la tumba
Rema, rema… Tú también morirás en la orilla
Y colorín colorado…
Arrojad mis cenizas en Estaca de Bares, que a lo mejor encuentro alguno abierto…
¡Hatajo de cotillas! Esta vez no estaba de parranda…
Ya no me daba la vida
Dejaos de letanías y cantadme de una vez el brindis de «La Traviata»
¿Quién dijo que no tenía donde caerme muerto?
Lo siento. No estoy para nadie
Oferta irresistible: restos a la venta en el interior
Mi existencia fue un desastre… hasta que dejó de serlo
¡Lárgate! Te dije que sólo te amaría mientras viviera
Se acabó lo que se daba
Cuando no puedes sostenerte de pie lo mejor es tumbarse a la larga
Apagado y fuera de cobertura
Me hicieron en un polvo… y en otro polvo me deshago
Siempre tuve vocación de calavera
¡Hasta aquí hemos llegado!