Por coplas y por coplillas
y versos de pie quebrá
dejaré al ruin diputá
sin pulmones ni costillas.
Más les vale a los boquillas
de rucio pico dorá
cuando suben al estrá
a escupirnos sus cuartillas
qué se cubran las criadillas,
o verán el resultá
por tanto mear de costá
fuera de las bacinillas.
Estos marisabidillas
salvapatrias del Está
son falsos en sumo grá,
más bichos que las ladillas.
De los burdos cabecillas,
quien no afana está implicá,
quien no engaña es un tapá
detrás de las mascarillas.
Si entre los pillos y pillas
alguien no tiene pecá
le mandaré con agrá
un paquete de rosquillas.
Pero nunca a los nadillas,
con el culo bien sentá
y el pico siempre cerrá…
¡A esos que les den morcillas!
Por miles de alcantarillas
agosto se fue asfixiá
y el español, agotá,
harto está de seguidillas.
¿El clan de los granujillas,
émulo del mal nublá
no estaría mejor callá
que poniendo zancadillas,
luciendo sus carnecillas,
merendándose un helá,
el ombligo muy rascá
y flojas las pelotillas?
Debajo de sus sombrillas
el Congreso aborregá…
¡Qué bien seguiría tumbá
en sus ricas esterillas!
(En memoria de mi maestro
Jaime Campmany)