Abogas por televisiones sin covid, radios sin covid, periódicos sin covid. Lo que pides son páginas enteras de horóscopos, pasatiempos, necrológicas, carteleras, anuncios por palabras; pides carruseles deportivos, cuarentas principales, discos dedicados, púlpitos de tarotistas, misas de ocho; pides platós llenos de Matamoros, Patiños, Riveras, Pantojas, Arguiñanos, más Pantojas, más Riveras, Chicotes y José Andreses. Pero sobre todo pides, y si es menester lo suplicas, ruedas de prensa con la ministra Montero, esa dama parlante del conjunto: el conjunto de la Unión Europea, el conjunto del Gobierno, el conjunto de los españoles, el conjunto de la ciudadanía; esa «portavoza» por sevillanas del conjunto y los conjuntos y los subconjuntos y los disjuntos, que habla con la lengua «retorsía» y acaba con el pulmón «ahfiziáo». Anda que no, ¡noniná!
¡Lo siento por ti, Ballantine’s!
¡Secaos las lágrimas, cocodrilos!
¡Es el finiquito, estúpidos!
Háztelo mirar. Verás qué poco te queda…
¡Id corriendo a mi casa! He dejado la ropa en lejía
Mucho peor que morirme fue mi forma de matarme
No fui nadie y nadie soy
De tumbo en tumbo vine a parar a la tumba
Rema, rema… Tú también morirás en la orilla
Y colorín colorado…
Arrojad mis cenizas en Estaca de Bares, que a lo mejor encuentro alguno abierto…
¡Hatajo de cotillas! Esta vez no estaba de parranda…
Ya no me daba la vida
Dejaos de letanías y cantadme de una vez el brindis de «La Traviata»
¿Quién dijo que no tenía donde caerme muerto?
Lo siento. No estoy para nadie
Oferta irresistible: restos a la venta en el interior
Mi existencia fue un desastre… hasta que dejó de serlo
¡Lárgate! Te dije que sólo te amaría mientras viviera
Se acabó lo que se daba
Cuando no puedes sostenerte de pie lo mejor es tumbarse a la larga
Apagado y fuera de cobertura
Me hicieron en un polvo… y en otro polvo me deshago
Siempre tuve vocación de calavera
¡Hasta aquí hemos llegado!