Comenzaste a devanarte los sesos: «No sabes si pagaste las últimas copas no recuerdas como volvíste a casa no recuerdas cuántas copas bebiste no recuerdas si pagaste o no saliste anteayer de casa con ciento diez euros en la cartera no con ciento diez no no crees que saliste con ciento cinco sí con ciento cinco en billetes porque tenías dos de cincuenta y uno de cinco crees que con ciento cinco correcto en el «Fruela» tomaste un café nada eso no fue nada llevabas un montón de calderilla veamos empezaste en el «Oriental» y pagaste veinte euros cinco copas cinco copas son a ver cinco copas son veinte euros Toni ponme la última y fueron veinte euros correcto veinte euros Toni dame la última y la extremaunción sí el taxi para subir a «Elite» serían seis euros estás fundido estás fundido fundido fundido necesitas tomar un pelotazo necesitas un miserable pelotazo por qué habrás vaciado las botellas por el retrete pareces idiota joder sí eres idiota hace mucho tiempo que eres idiota tienes que dejarlo tienes que dejarlo para siempre hoy hoy es el día cabrón acuérdate 28 de abril coño hoy es el día aguanta aguanta joder no sé quién te dijo Manolo que había preguntado por ti qué tal señor Campo acaba de marchar no se quién te dijo quién cojones sería y ahora el páncreas el jodido páncreas tienes que tomar dos tramadoles urgente urgentemente dos tramadoles rápido raudo veloz dos tramadoles ahora el páncreas joder joder joder está empezando a dolerte el páncreas dos tramadoles y dos tranxiliums para tranquilizarte un poco joder tranquilo cabrón tranquilo venga a ver llevabas ciento cinco euros menos veinte son menos veinte son ochenta y cinco menos seis del taxi y el tabaco compraste dos paquetes de tabaco otros seis euros son setenta y dos no joder setenta y dos no son setenta y tres vale pongamos setenta y cinco euros eso es setenta y cinco euros correcto tienes que llamar a La Voz de Asturias para lo de la suscripción tienes que llamar a La Voz sin falta en «Elite» fueron sobre diez euros a la última convidó Salustiano buen tipo Salustiano vuelve el hombre Salustiano vuelve el hombre a la última convidó Salustiano y el taxi hasta el «Garme» lo pagó él correcto van van cincuenta y cinco euros vaya temblorina joder mira que temblorina cabrón necesitas un pelotazo un pelotazo un puto pelotazo hostia un pelotazo de nada joder dos tranxiliums vas a tomarte dos tranxiliums sí un par de tranxiliums urgente urgentemente y dos aspirinas rápido raudo veloz debes de tener fiebre sí crees que tienes fiebre estás sudando como un cerdo exacto como un puto cerdo en el «Garme» pagaste con la tarjeta dónde estará el recibo dónde estará el tique dónde coño habrás metido el tique ah claro tiene que estar aquí claro claro quieres un pelotazo un pelotazo un buen pelotazo estás fundido fundido fundido fundido tiene que estar aquí aquí está este hijoputa míralo aquí no sabes por qué te da por esconder los tiques cabrón no sé por qué aquí está un pelotazo un miserable pelotazo joder…».
De la mesa del escritorio levantaste una escultura en bronce de don Quijote y encontraste, plegado bajo la peana, el recibo del puticlub. Lo desdoblaste y leíste: «Comercial M.B. 27/04/2008. 04.55 horas. 270 euros». Volviste a doblarlo y lo troceaste en la papelera.
«…Hay que joderse doscientos setenta euros cómo se pasan joder cómo se pasan dos-cien-tos-se-ten-ta-eu-ros qué desastre eres un desastre eres un desastre amigo mío cómo se pasan qué sablazo te han vuelto a dar qué gilipollas eres eres eres gilipollas y eres idiota gi-li-po-llas i-dio-ta gi-li-po-llas i-dio-ta tienes que encerrarte en el manicomio otra vez necesitas un pelotazo necesitas beber un pelotazo no tienes remedio eres un desastre eres una ruina y quemar la visa tienes que quemar la puta visa en el manicomio y a perpetuidad venga cabrón vamos tranquilo se acabó joder se acabó se terminó hoy es 28 de abril esta tarde the end c´est fini tutto è finito punto final tienes que aguantar aguantar como sea estás fundido estás hecho polvo estás fundido y estás hecho polvo y quieres un pelotazo y quieres un puto y miserable pelotazo que no joder venga coño cabrón aguanta que tienes que llamar a La Voz de Asturias te quedaste en sesenta y cinco euros en el «Top-Ten» estarías hasta las ocho de la mañana sí hasta las ocho ha sido un placer como siempre Manolo ha sido un placer hasta las ocho porque a las ocho y pico volviste al «Oriental» tienes que ingresarte en el manicomio y a perpetuidad en «Top-Ten» beberías cuatro copas quién coño le habrá preguntado a Manolo por tí quién sería ni idea ni zorra idea cuatro copas veinte euros sobre veinte euros supones hacía tiempo que no ibas por el «Top-Ten» si las cobran a seis euros veinticuatro euros bueno veinticinco euros correcto menos cuánto eran sesenta y cinco sesenta y cinco o setenta y cinco cuánto era coño joder a ver dijimos veinte euros en el «Oriental» el tabaco seis y el taxi doce en «Elite» diez y veinticinco en «Top-Ten» total quién coño le habrá preguntado a Manolo por ti que quería verte te dijo que quería verte que acababa de irse ni zorra ni zorra en el «Top-ten» pagaste con un billete de cincuenta sí claro claro coño con uno de cincuenta entonces llegarías al «Oriental» con cuarenta euros sí con cuarenta al manicomio eso eso es volver al manicomio una larga temporada y las vueltas y varias monedas tienes que tomar dos tranxiliums tienes que tomar dos tranxiliums rápido raudo veloz para concentrarte joder que no te aclaras que no te enteras cabrón a ver eran veinte del Oriental más doce de tabaco y taxi más diez donde Salustiano más veinticinco son sesenta y siete sesenta y siete para el caso setenta setenta correcto setenta menos ciento cinco son son treinta y cinco euros eso es treinta y cinco euros joder tienes que apuntarlo treinta y cinco euros y cuando volviste al «Oriental» te sacó el calvo dos paquetes de tabaco de la máquina Nacho fue Nacho que son seis euros joder el páncreas joder con el páncreas joder joder con el páncreas menuda mañanita te está dando el páncreas hostia sí son casi seis euros se los diste en monedas llevabas monedas siempre terminas con un montón de monedas entonces sí es posible que esté todo pagado nunca dejas nada a deber joder nunca has dejado a deber en ningún bar nunca joder nunca estás fundido estás hecho polvo estás acabado estás fundido y estás hecho polvo y estás acabado quién le preguntaría a Manolo el del «Top-Ten» por ti joder tienes que tomar un pelotazo un puto pelotazo tienes que llamar al periódico vas a tomar un par de aspirinas un par de aspirinas efervescentes para coger presión urgente urgentemente estás chorreando exacto chorreando por qué habrás tirado las botellas joder por qué las habrás tirado por el retrete por qué no te habrás tirado tú por la ventana cabrón tienes que aguantar coño aguantar the end c´est fini tutto è finito punto final no sabes si pagaste por la mañana las copas del «Oriental» no sabes cómo volviste a casa joder no recuerdas cuánto bebiste no sabes si pagaste joder no sabes si pagaste o no pagaste».
En efecto, habías estado en el café Oriental desde las ocho y media de la mañana hasta las cinco de la tarde. A esa hora te levantaste del taburete, pagaste ocho güisquis, a otros dos te había invitado la casa, y te despediste de Toni con un cumplido inveterado:
—Ha sido un inmenso placer como siempre.
—Gracias, señor Campo, el placer ha sido nuestro. Vaya con cuidado —te dijo Toni devolviéndote la gentileza.
Bajaste el peldaño para salir y enfilaste calle del Águila arriba. Aunque no podías recordarlo, caminaste con pasos vacilantes y muy arrimado a las fachadas de los inmuebles, tal que si en la acera hubiera pintada una línea que te señalara el camino y sintieras custodiada tu aparatosa verticalidad en la derechura de los edificios. Antes de llegar a la plaza de Alfonso II el Casto, y ante la inquietud agónica de verte desamparado en la inmensidad de la explanada catedralicia, doblaste por la calle Schultz hasta la de San Juan. Luego, torciste en la esquina, aminoraste el paso y te preparaste para atravesar el corto pero inevitable trecho desprotegido en la intercesión con la calle Eusebio González Abascal, que se te antojó un tramo largo y de cuidado; apretaste los puños en los bolsillos del pantalón, cruzaste en diagonal, y subiste pegado al frontis de la capilla de la Balesquida y acto seguido al del colegio de notarios hasta llegar al palacio del Marqués de Santa Cruz. Te detuviste enfrente de la estatua de la Regenta, probablemente le dijiste algo amable, como compadeciéndola de sus desdichas, te ajustaste el nudo de la corbata, miraste hacia atrás para ver si alguien te observaba, y continuaste hasta tu portal en la calle de la Rúa. Casi 24 horas después habías regresado por fin a casa.