A través del reservorio, el veneno arremetió con furia por las cañerías reventadas bajo tu piel cadavérica y calcinó las hechuras desde la boca hasta los cuartos traseros. Ante el espejo del apocalipsis viste dibujarse el calco, la imagen viva (todavía viva, contra todo pronóstico) de un cristo desmembrado arrastrando la cruz del esqueleto por un Gólgota de náuseas, calambres, retortijones, disenterías, febrículas, llagas, agotamientos, como si en su crispación furibunda el tósigo no pudiera enviarte ningún infortunio más. Sopesaste que aquel cuerpo destruido había dejado atrás diez pancreatitis agudas (hasta el límite de un récord absurdo, inusual, inútil), que aquella testera devastada acababa de imponerse al alcoholismo por segunda vez (cual burda analogía del mal estudiante condenado a repetir curso), que tu inapelable destino, en un continuo despeñarse y volver a empezar, había consistido en coronar ochomiles toda tu puta vida (y, a pesar de tanto, ni tan puta). Pero ahora te enfrentabas a la pared más dura del macizo. Y aun sabiendo que quizá ya era muy tarde para remontar, advertiste que aún era pronto, demasiado pronto, para rendirse.
¡Lo siento por ti, Ballantine’s!
¡Secaos las lágrimas, cocodrilos!
¡Es el finiquito, estúpidos!
Háztelo mirar. Verás qué poco te queda…
¡Id corriendo a mi casa! He dejado la ropa en lejía
Mucho peor que morirme fue mi forma de matarme
No fui nadie y nadie soy
De tumbo en tumbo vine a parar a la tumba
Rema, rema… Tú también morirás en la orilla
Y colorín colorado…
Arrojad mis cenizas en Estaca de Bares, que a lo mejor encuentro alguno abierto…
¡Hatajo de cotillas! Esta vez no estaba de parranda…
Ya no me daba la vida
Dejaos de letanías y cantadme de una vez el brindis de «La Traviata»
¿Quién dijo que no tenía donde caerme muerto?
Lo siento. No estoy para nadie
Oferta irresistible: restos a la venta en el interior
Mi existencia fue un desastre… hasta que dejó de serlo
¡Lárgate! Te dije que sólo te amaría mientras viviera
Se acabó lo que se daba
Cuando no puedes sostenerte de pie lo mejor es tumbarse a la larga
Apagado y fuera de cobertura
Me hicieron en un polvo… y en otro polvo me deshago
Siempre tuve vocación de calavera
¡Hasta aquí hemos llegado!