La noticia no «te ha pillado por sorpresa, ni has llorado ni te has preguntado por qué a ti» (estabas prevenido: en 1990 te advirtieron de que eras un firme candidato). Ha pasado un año, por tus cuentas, de la irrupción del carcinoma (comenzaste a adelgazar de forma alarmante), siete meses desde el diagnóstico (ante el ascenso a las nubes de tus marcadores tumorales, la especialista en aparato digestivo mostró más dificultades para comunicártelo que tú en admitir el veredicto sin contemplaciones: tu presentimiento se ratificó como escabrosamente cierto), cinco desde la confirmación mediante biopsia (las imágenes por ecoendoscopia de lo que queda del páncreas son, como diría el doctor Henry Marsh, «demasiado aterradoras»¹), cuatro desde el inicio del tratamiento en la «Universitaria» de Pamplona (donde el siglo pasado ya te salvaron «in extremis» el pellejo). A machamartillo, y en dudoso parangón del «que resiste con la mar embravecida», hoy todavía puedes dar «un paso más» (sólo un paso más, que al final la vida es sólo eso, «sólo y tanto», te recuerda tu amigo, el cantautor Pipo Prendes); con el ánimo sereno te sabes, a partes iguales, en manos de la ciencia concienzuda y del azar juguetón; con buen humor corroboras, sin dejar de sonreír, que «lo que tenga que ser será y amén» (casi «Verbum Domini» en inspirada jaculatoria, toda una melodía que invita a una esperanza transigente) hasta la fecha final del vencimiento. Veremos…
¡Lo siento por ti, Ballantine’s!
¡Secaos las lágrimas, cocodrilos!
¡Es el finiquito, estúpidos!
Háztelo mirar. Verás qué poco te queda…
¡Id corriendo a mi casa! He dejado la ropa en lejía
Mucho peor que morirme fue mi forma de matarme
No fui nadie y nadie soy
De tumbo en tumbo vine a parar a la tumba
Rema, rema… Tú también morirás en la orilla
Y colorín colorado…
Arrojad mis cenizas en Estaca de Bares, que a lo mejor encuentro alguno abierto…
¡Hatajo de cotillas! Esta vez no estaba de parranda…
Ya no me daba la vida
Dejaos de letanías y cantadme de una vez el brindis de «La Traviata»
¿Quién dijo que no tenía donde caerme muerto?
Lo siento. No estoy para nadie
Oferta irresistible: restos a la venta en el interior
Mi existencia fue un desastre… hasta que dejó de serlo
¡Lárgate! Te dije que sólo te amaría mientras viviera
Se acabó lo que se daba
Cuando no puedes sostenerte de pie lo mejor es tumbarse a la larga
Apagado y fuera de cobertura
Me hicieron en un polvo… y en otro polvo me deshago
Siempre tuve vocación de calavera
¡Hasta aquí hemos llegado!