Cenasteis en «El marchica rojo» con Carlos Cano. Fue la noche siguiente al recital, que José Luis había venido a presentar al Campoamor. Antes, de repente, el aneurisma, el «Monte Sinaí», la cirugía, el mayo y 25, «el día del doctor Fuster y los milagros», había escrito Faustino; «nací en Nueva York, provincia de Granada, a mi corazón llega una arteria que ahora se llama Oviedo», no se cansaba de decirnos Carlos. Y como volvió a nacer tan retoñado, tan mocetón, la bandolera al hombro, y su tensiómetro, y su aquel aprensivo, había que celebrar la vida con idéntica urgencia. Luego le acompañasteis al hotel y anduvisteis hasta el «Trafalgar». Charlasteis del oficio, Balbín quiso resucitar para tu agencia el eslogan de la vieja Arce & Potti: «Anunciamos anuncios anunciándonos», hicisteis un repaso por todas las mujeres pasadas y presentes, bebisteis güisqui, fumasteis vuestras pipas. En la portada de La Voz de Asturias, que os trajo Santiago ya domingo, una noticia triste, como otro adiós definitivo y último, el crimen de Anabel Segura, el secuestro, el hallazgo, la pena, la repulsa. Después qué pronto se nos fue Carlitos, detrás Fausto. Ahora sois, otra vez, la Trinidad. Te condueles con Zoilo Martínez de la Vega, que siempre fue su hermano, y con Rosa Valenty, y guardas en tu memoria la cena en «Casa Lucio», y el ángel del teatro, y el origen de EFE, y el ciempiés de «La Clave», que también fue «La Senda» más allá del Atlántico.
¡Lo siento por ti, Ballantine’s!
¡Secaos las lágrimas, cocodrilos!
¡Es el finiquito, estúpidos!
Háztelo mirar. Verás qué poco te queda…
¡Id corriendo a mi casa! He dejado la ropa en lejía
Mucho peor que morirme fue mi forma de matarme
No fui nadie y nadie soy
De tumbo en tumbo vine a parar a la tumba
Rema, rema… Tú también morirás en la orilla
Y colorín colorado…
Arrojad mis cenizas en Estaca de Bares, que a lo mejor encuentro alguno abierto…
¡Hatajo de cotillas! Esta vez no estaba de parranda…
Ya no me daba la vida
Dejaos de letanías y cantadme de una vez el brindis de «La Traviata»
¿Quién dijo que no tenía donde caerme muerto?
Lo siento. No estoy para nadie
Oferta irresistible: restos a la venta en el interior
Mi existencia fue un desastre… hasta que dejó de serlo
¡Lárgate! Te dije que sólo te amaría mientras viviera
Se acabó lo que se daba
Cuando no puedes sostenerte de pie lo mejor es tumbarse a la larga
Apagado y fuera de cobertura
Me hicieron en un polvo… y en otro polvo me deshago
Siempre tuve vocación de calavera
¡Hasta aquí hemos llegado!