Antes de instalarse en las penurias de la poesía, Joaquín de la Buelga hizo fortuna en los medios de comunicación. Tras su paso por Antena 3 y Radio 80 como director regional, desempeñó la gerencia del periódico La Voz de Asturias en dos épocas distintas, entre las cuales se ocupó de gestionar La Tribuna de Salamanca y El Correo de Burgos. Cuando volvió a casa para ponerse nuevamente al frente del rotativo asturiano en el que permaneció hasta alcanzar la jubilación, De la Buelga promovió diversos recitales poéticos que acogieron a declamadores de la talla de Miguel Ángel Caballero y Carlos Rodríguez, el cantautor Rafa Lorenzo y el productor musical Juan Taboada. Era sólo el comienzo de una vocación que ardía en sus adentros. Concebida como un vehículo para difundir la poesía con pretensiones divulgativas y de divertimento, De la Buelga fundó La Caravana del Verso en su ciudad natal de Oviedo, el 28 de octubre de 2008. En sus inicios él y Rodríguez se encargan de la recitación, completando el elenco Laína Cores como cantante y Sandra Risueño como bailarina y coreógrafa del grupo Flamenco Vivo. Poco después se unen al grupo el recitador Felipe Prieto y la recitadora y cantante Cristina Rudolph. Finalmente, en el año 2013 se incorpora Rodrigo Alperi. Nacido en Gijón y con amplia formación académica, Alperi destacó enseguida por la versatilidad al piano y a la guitarra, la faceta compositiva y la destreza para la interpretación vocal. El reto de ponerse frente a un público cada vez más numeroso, que busca propuestas artísticas de mayor calado, y el propósito de ofrecer programas de mayor calidad trajeron consigo un aumento considerable del trabajo previo destinado a la creación de melodías y a las sesiones de ensayos. A pesar de su dedicación profesional en el ámbito de la docencia, donde imparte clases de Música y de Geografía e Historia, Alperi no escatima esfuerzos para estar a la altura de los dictados de su mentor De la Buelga. Parece obligado, cuando además han tenido el atrevimiento de invitar al escenario a la soprano Patricia Martínez, el organista y director orquestal Rubén Díez, la cantora Ellis Zotesso o el vocalista Jaime Parente. La falta de ayudas económicas, casi absoluta, por parte de las administraciones públicas, la suplen agarrándose a las virtudes teologales. Tienen la fe de quienes claman en el desierto porque están seguros de que las palabras no se las lleva el viento, poseen la esperanza de los que construyen castillos en el aire porque creen que las canciones son el cimiento sólido de una sociedad más justa, y practican la caridad desprendida de los que se suben al escenario por estricto amor al arte. Gracias a la rareza de juglares como estos, los tiempos, que siempre han sido malos para la lírica, ahora lo son un poco menos.